Pasemos de los amores imaginarios a los dramas reales; contando la historia de dos seres humanos unidos por una pieza de metal que aprisiona su mano con tal perfección que pareciera que fue creado precisamente para estar rodeándola.
Intentando persuadir a la autoridad para que perdonen su falta, asegurando que no es tan grave, hablan de lo que no conocen y observan lo que en definitiva no entienden; así en su mirada la burla le pelea al pánico, la seguridad a la incertidumbre y la costumbre a la extrañeza de estar en el lugar menos indicado. Hablan, balbucean frases sin sentido, mueven las manos, en tanto les es permitido, claro está, voltean a su alrededor, intentan situarse de la mejor manera en la circunstancia vivida.
Tú te vas, debes cumplir ciertos mandatos, cuando regresas los encuentras sentados, juntos, hablando de cualquier cosa con tal de distraer a la conciencia, la que los atormenta, la que les recuerda que no debieron haber salido de su casa, o que simplemente debieron haber hecho las cosas de otra manera.
Seres extremadamente delgados, con caras infantiles, con ademanes que muestran claramente que la educación fue sólo un sueño. Seres que te observan, que recorren tu persona con la vista para no perder detalle, para lograr envidiar tu libertad. Seres con un rostro común, sin nombre, sin pasado y con un futuro al que por más que le exijas no te prometerá absolutamente nada, porque para ellos el futuro es hoy, sin más complicaciones que el día a día, así de simple, para ellos el mañana es hoy, el mayor problema no es sino despiertan, el problema es si lo hacen, el inconveniente radica en una vida que se ensaña con ellos al regalarles un día más.
Se han ido, varios hombres corpulentos los llevaron a la parte desagradable del proceso, de la institución y del momento. Ahora quizá estén pensando en lo que hicieron, o en lo que pudieron haber evitado. Se han ido, han dejado de preguntarle al destino porque, han decidido que es mejor vivir en la ignorancia, al menos te permite soñar que quizá mañana todo será mejor o sencillamente diferente.
Los dramas reales por lo regular tienen finales inciertos, sucesos extraordinarios y palabras comunes. Las personas que intervienen en ellos, suelen ser quienes menos lo merecen o quizá aquellos que decidieron que el aburrimiento los estaba matando y era hora de hacer algo sencillamente diferente y peligroso.
Un día cualquiera toma relevancia para personas consideradas como seres irrelevantes, una hora incierta es la clave para libertad o la prisión, los movimientos mal planeados son la perdición de unos y la gloria de quien logro mezclarlos con poder para dar como resultado la ambigüedad de una vida.
Seres humanos, personas que tenían una vida normal, personajes reales que decidieron que el mejor camino era el que estaba fuera de la senda convencional. Seres que saben cómo ganarse la vida pero en definitiva ignoran como saldrán de esta o que harán cuando lo logren.
No importa, los dramas reales deben ser olvidados cuando las obligaciones apremian y la vida te dice que a pesar de todo no se detendrá.